El primer tiempo de la versión 2025 de San Lorenzo en Copa Argentina, ante un rival 3 o 4 categorías inferior, fue muy parecido a lo visto ante cualquiera de primera. La pobreza de Las Parejas no hizo más que poner en evidencia la falta de ingenio de un equipo que nunca toca de primera, que no se anima a un salteo, que tiene pocos gambeteadores y al mejorcito (Reali) lo dejó en el banco. Devecchi en el arco, por la convocatoria del paraguayo Gill, Cerutti casi de 8, Cecchini con Irala por la lesión de Tripichio y el capitán Muniain de movida. San Lorenzo extrañó muchísimo a los más desequilibrantes del año que son Braida y Reali. Se limitó a tirar centros, no tuvo profundidad y no pateó al arco en 45’. Apenas un cabezazo de Tonga para sumar alguna estadística y el de Cuello, que no se sabe cuándo hará un gol, que fue mejor y pasó cerca. En redes alguien me comentaba que Cuello casi siempre participa de las situaciones de peligro del equipo, pero, claro, las erra o ensucia (fue mi respuesta). Un intento de centro llovido y sin fuerza, como casi todos, de Cerutti pareció un riesgo para el arquero rival. Muy poco para destacar del equipo en lo propuesto durante la etapa inicial.
Un poco de vértigo en los primeros minutos del segundo tiempo, con un Muniain menos estacionado sobre la izquierda: un par de aproximaciones y una doble muy clara, que entre Cuello y Cechini no supieron cerrar. En la siguiente, córner bien trabajado y, como casi siempre, mala resolución de Cerutti con un centro que no tomó vuelo ni fuerza. Y la tercera de la seguidilla: casi gol olímpico del Vasco, pero la pelota dio en el larguero. Del párrafo anterior a este, los alfiles adentro (Braida y Reali) y los peores afuera (Cuello y Cerutti). Y acto seguido San Lorenzo se conectó a 220. Cecchini otra vez llegó a situación de gol, pero la desperdició, a centro exacto de Reali. Tiendo a pensar que Russo quiso ver si se ponía 1-0 sin estos dos jugadores, que son los que hacen más gasto, pensando en el partido del viernes con Lanús. No lo logró, además que es bastante optimista suponer que este plantel puede prescindir de lo mejor. De hecho, en mi pensamiento, la Copa Argentina es el certamen a ganar sí o sí. La otra apuesta, creer que desde los 30’ del complemento se funde el equipo semi amateur. Y cuando escribo y faltan 15’ para los penales, Braida patea desde muy lejos, mal. ¿Tampoco es partido para ver a Ladstatter? Las Parejas opuso más rigor que el insoportable recurso de hacer tiempo. Igual vio la amarilla a las 80’ el arquero… y tiraron todo el reportorio sobre el final. Reali afanó una y cedió mal para el Vasco, que no llegó a quedar mano a mano por centímetros; lo de Vombergar en el rebote, sin palabras.
La cuaterna arbitral decidió jugar 9’ más por la pantomima del arquero y la lesión de otro jugador. Y siguieron los calambres. Fiereza y compromiso del equipo santafesino. Reali emuló al Gallego González ante Talleres, pero el arquero siguió agigantando su figura. El dato de la cronista de campo expone más a los de Russo: Las Parejas sólo había jugado un partido oficial y dos amistosos. Vuelvo unos minutos atrás para decir que Devecchi estaba en otra cosa y casi le clavan un gol de emboquillada por estar adelantado. Forzó los penales.
El sorteo mandó lá tanda al arco de la gente verdirroja, que llegó en buen número. A Braida se lo atajaron, Cechini la tiró a la basílica y Devecchi, que apostó a casi no moverse más del medio en la tanda de 1 y 1, atajó el octavo con los pies. Pasó San Lorenzo y jugará con Quilmes por 16vos.
