En su debut copero, el equipo de Almirón sumó un punto ante Melgar, fue 0-0, en la altura de Arequipa.
Con una cara diferente, San Lorenzo volvió a Argentina con algo en el bolso. No deslumbró, pero fue mejor que el rival, manejó el partido, tuvo varias para llegar al gol, pareció que con un poco más lo ganaba y, al mismo tiempo, terminó agrupado en el final del segundo tiempo entre cambios por lesión y el efecto de los metros sobre el nivel del mar.

Lo más reprochable del equipo ayer, a mi gusto, fue la ausencia de rebeldía y de perfil copero, si se quiere. En una cancha con tribunas alejadas, no tanto público y un árbitro desconocido en Conmebol, hubo varias jugadas en las que el equipo debió llevarse por delante árbitro y rivales, pero a este San Lorenzo se lo ve liviano de espíritu o actitud. Obviamente que excusas pueden oponerse varias con el diario del miércoles, pero las jugadas de Botta y Rentería son para apilar jugadores y gritos para rodear al árbitro y en San Lorenzo parecen pedir todo “por favor”. Mismo después termina siendo amonestado Monetti por demorar y Carmona, que tenía amarilla, no vio la segunda tras ese planchazo al pecho sobre el delantero de San Lorenzo. Administrativamente también, par de cuestiones: San Lorenzo no tenía clara la modificación con el tratamiento del banco de suplentes y casi deja afuera Rojas (G) e Insaurralde, por un lado, y post partido surgió el trascendido de que el parche de Copa Libertadores estaba impreso en otro lugar de la camiseta y el club podría recibir una multa por ello.
Con el partido ante Boca a 72 horas y algo más, habiendo llegado en el amanecer de Buenos Aires, seguramente Botta y Rentería estén descartados y Almirón deba rediseñar y por primera vez rotar más por físico que buscando los apellidos titulares. Ayer pareció verse un funcionamiento mejor y una línea de volantes más equilibrada con Poblete rodeado de Martínez y Castellani, que quitaron muchas pelotas, en oposición a Botta y Belluschi a los costados de Loaiza que perdían más de lo que recuperaban. Salazar sigue los pasos de Buffarini y a entrega total quiere ganarse el lugar. Botta jugó un buen primer tiempo en ataque, pero no hizo bien la banda y el lateral derecho a veces quedó expuesto. Fértoli discreto y Blandi tratando de asociarse. La zaga firme y Pérez con más incursiones ofensivas.
Román Martínez fue el mejor del equipo porque manejó tiempos, esfuerzos y distribución del juego a la perfección. En el descuento del segundo tiempo terminó robando una pelota sobre el banderín del córner propio y puso más de un pase filtrado para la llegada de sus compañeros. Entre los que entraron no hubo grandes soluciones. Poblete jugó un buen partido, otro, y se afianza en lo que le toca jugar.
Tras el partido del sábado, San Lorenzo vuelve a tener copa entre semana ante Junior, que hoy juega con Palmeiras (21:30 en Barranquilla), y empieza la terna de partidos como local por Libertadores: se mide en fila con Junior, Palmeiras y la revancha con Melgar.
Venía de perder y empató, fue mejor que el rival pero no ganó, los consuelos del San Lorenzo de Almirón y este mini invicto que bien pudo no durar un partido como visitante. En el proceso de encontrar el 11 y armar un grupo, sumó un punto y listo. “Jugamos bien… tuvimos más chances que el rival”, dijo Almirón en conferencia; coincidimos, pero agregamos que no alcanzó para ganar y que el rival era bastante limitado. Pero en la fragilidad del Ciclón, lo de ayer fue positivo.
En lo inmediato: Boca afuera, Junior adentro y Central en Arroyito. ¿Cuándo ganaremos? Ya son 14 y contando. El equipo, tras el viaje, se concentra para descansar en el hotel de Ezeiza que usa este año y se entrena por la tarde. A definir el grado de lesiones, a definir el futuro…