San Lorenzo no pudo cortar su racha adversa y empató en cero con el modesto Belgrano de Osella. El viernes, otra rival necesitado y en apuros: Argentinos.
Si a usted le gusta el fútbol, no debe estar contento ni conforme con lo que ve; más bien, todo lo contrario. Boedo viene a ser una muestra pequeña de Argentina y la película Biaggio-Almirón tiene un poco de Frente Para La Victoria-Cambiemos. ¿Y la revolución..? ¿Y la alegría? Ouch. Espero que se entienda la analogía sin tallar en ideologías. En San Lorenzo se esperaba algo más potente, algo que sacuda, un golpe de efecto… pero nos matan a empates y poco gol.

Si tenemos en cuenta la masiva actividad de altas y bajas que tuvo el plantel, es lógico que se dilate la aparición del equipo. Ahora, cuando empezamos a notar que algunas de las incorporaciones (pienso en Rentería y Torres) son lo que mostraron ayer, la tendencia indica que el equipo va a tardar más en aparecer por las dificultades técnicas de los intérpretes o, mucho peor, nunca aparecerá.
El partido fue muy malo, no hay mucho que decir: la cancha impresentable, el juez pasó desapercibido (bueno, no dio el penal de Monetti… JA! ¿Se te chispoteó, Chavo?), ambos con miedo a perder, pocos espacios, transiciones lentas. Dispositivo nuevo para el Ciclón, otra prueba, y el precio de cubrir más a Loaiza se pagó arriba: Reniero muy solo o mal acompañado por Botta y Rentería. Los intentos light de Castellani, Herrera probó escalar un par de veces y no pasó nada, a Pérez directamente Rentería le hizo un piquete y nunca hizo una diagonal hacia adentro para que pase el 3. Difícil así Ciclón…
Pero terminó el partido y Almirón dijo en micrófonos cosas no tan fieles a las acciones, como sí venía diciendo; a saber: que se fue conforme y muchos jugadores lo convencieron, que el equipo no sufrió sobresaltos y que, aquí lo más jugoso para mí, como marzo tiene 8 partidos en agenda, necesitaba ver a todos y rotarlos para que estén en competencia. Mi lectura es otra: aprovechando que no hubo público santo, incluyó a Rentería a ver qué pasaba, insistió con Botta y Torres fue su primer cambio táctico (teniendo en cuenta que Herrera salió por la amonestación). Tiendo a creer que en Bajo Flores, la reprobación hacia Botta ya se hubiera sentido más fuerte, el murmullo sobre Rentería chocando con todo o perdiendo pelotas por desatento le hubiera pesado bastante y, en contrapartida, Belluschi y Blandi tienen la experiencia para bancar mejor la parada.

Todos estos ingredientes (la inclusión de Poblete, el cambio de esquema, el trabajo extra de las camas de Fértoli y Peruzzi en el hotel, la aparición de los delanteros colombianos y la salida de dos referentes) volverán a mezclarse en la semana de trabajo y veremos cómo se encara el partido con el Bicho. Me cuesta pensar que Almirón no haga tres, cuatro o cinco cambios y vuelva a un parado más ofensivo del once titular, o al menos con mejores apellidos.
De Córdoba quedan algunas fotos: la recuperación de Poblete presionando bien arriba y posterior remate de Castellani, un par de tiros de Reniero, el cabezazo al travesaño de Castellani, el tiro de Rentería y el rebote de Reniero, un disparo de Belluschi, la contra en cámara lenta de Rentería y ese par de sofocones de centros cruzados piratas. La reserva de Monarriz, en tanto, ganó por la mínima con gol de Avecedo y sigue a paso arrollador. Y en son de otro tipo de marchas y velocidades, los partidos anteriores (Godoy-Vélez y Huracán-Unión) y el de después (Independiente-Racing), si usted pudo verlos o pispearlos de refilón, se disputaron con una intensidad muy distinta a la que mostró el Ciclón.

El viernes ya será marzo (Argentinos, según cómo le vaya hoy, puede relegar al equipo de Almirón a la última posición) y las definiciones importantes se acercan; de momento, San Lorenzo “sólo” debilita su promedio y preocupa a su gente. También a mitad de semana se conocerá el rival del debut por Copa Libertadores (hasta acá Melgar tiene mejores chances tras derrotar 2-0 a Caracas, por lo que Arequipa –altura peruana- es el destino potencial) y habrá retoques logísticos en la planificación. Y, además, antes de poner primera de verdad por los porotos importantes, habremos de ir a La Boca el sábado 9 en, acaso, la mejor manera de consolidar el espíritu, medirse con un rival importante y salir a matarse por la segunda. Ojalá no lamentemos batallas perdidas en el camino.