Esta semana comenzó con el joven delantero Andrés Peralta en el centro de la tormenta y la polémica. Ahora, el futbolista, de apenas 20 años, dejó un mensaje enigmático en sus redes sociales que desató especulaciones sobre su presente en el club de Boedo: “Así es mi vida. Miles de rumores y nadie sabe la verdad”, escribió en una historia de Instagram, acompañada de un emoji riendo. Sin embargo, sus ausencias y llegadas tarde a las prácticas pusieron en jaque su continuidad en el Ciclón, y en el horizonte asoma la posibilidad de una rescisión de contrato.
Peralta, apodado Chichi, llegó a San Lorenzo hace dos meses con la promesa de ser una de las jóvenes figuras a seguir. Su debut no pudo ser más alentador: marcó un gol decisivo ante Racing que le dio la victoria al equipo dirigido por Miguel Ángel Russo. Pero desde entonces, su rendimiento y compromiso han estado bajo la lupa. El colombiano no fue incluido en la lista de convocados para el partido frente a Sportivo Las Parejas, tampoco estuvo disponible contra Godoy Cruz y ya había faltado al duelo con Instituto. En cada caso, la versión oficial apuntó a una gastroenteritis, pero las dudas crecieron cuando, durante el fin de semana, se lo vio en sus propias redes sociales junto a la selección de Brasil en el lobby de un hotel en la Ciudad de Buenos Aires.

Estas imágenes, que rápidamente se viralizaron, contrastaron con las excusas presentadas por el jugador y alimentaron los rumores sobre su falta de compromiso. En Boedo, la paciencia parece haberse agotado. Fuentes cercanas al club indican que la dirigencia ya evalúa la rescisión del contrato de Peralta, que aún tiene nueve meses de vigencia. Sin embargo, la situación podría complicarse: si el delantero exige el pago total de su vínculo, el conflicto podría derivar en un juicio laboral, sumando un nuevo dolor de cabeza a una institución que ya ha enfrentado disputas legales en el pasado.
El martes, Peralta volvió a ausentarse de los entrenamientos, esta vez argumentando trámites personales. Su ausencia mantuvo en vilo a los hinchas y al cuerpo técnico, que aguardan su presencia este miércoles para definir los próximos pasos. Hasta el momento, San Lorenzo no ha emitido un pronunciamiento oficial, dejando que el silencio institucional sea tan elocuente como los posteos del jugador. Todas las miradas están puestas en Miguel Ángel Russo, el entrenador que deberá lidiar con esta situación en medio de una temporada que exige resultados. ¿Qué dirá el DT sobre el comportamiento de su dirigido? Su palabra podría ser clave para entender cómo se resolverá este nuevo capítulo de desencuentros.
El caso de Peralta no es solo una cuestión deportiva, sino también un reflejo de las tensiones que atraviesan a San Lorenzo en su intento por consolidar un proyecto competitivo. El gol ante Racing había ilusionado a la hinchada, que vio en el colombiano un talento fresco y prometedor. Sin embargo, las reiteradas ausencias y las imágenes en el hotel con la selección de Brasil han cambiado el relato: de héroe a problema en apenas dos meses. La dirigencia, por su parte, enfrenta un dilema: cortar por lo sano y arriesgarse a un litigio o intentar recuperar a un jugador que, al menos en lo futbolístico, mostró destellos de calidad.
Mientras tanto, en las redes sociales, el mensaje de Peralta suena más a desafío que a mea culpa. “Miles de rumores y nadie sabe la verdad”, dice, pero sus acciones fuera del campo han hablado más fuerte que sus palabras.