San Lorenzo mantuvo el invicto y el arco en cero.
Ya no es una coyuntura ni una circunstancia del partido, San Lorenzo elige enfriar los primeros tiempos. La postura pasiva y ordenada con mucha gente esperando es un mandato del cuerpo técnico. El clima no ayudó nada en la tarde de Liniers. Hasta el corte para tomar agua el partido fue lento y aburrido: una para el local y una para El Ciclón. A los 15’ Santos, de cabeza, cerca del palo (para mí no valía por posición adelantada del lateral del centro). A los 22’, Romaña pescó una bocha muerta a la salida de un córner y le pegó mal con zurda, pero la chance fue propicia. La pelota siempre la tuvo Vélez y San Lorenzo sufrió por los laterales. De entre los del medio nadie hizo pie y la pelota nunca le duró a los de Russo. Y después de la hidratación no pasó nada tampoco. Partido muy lento y monótono. Casi nada que rescatar del equipo; con mucho optimismo, los centros de Reali fueron mayormente bien lanzados. Es un hecho que la cancha estaba peor de lo que aparentaba y en los controles se notó.
Cecchini por Irala de arranque, Miguelo no quiere a nadie amonestado de los que tienen la misión de quitar pelotas. A Tripichio le cuesta de doble 5, pierde varias pelotas por partido. El partido se abrió bastante y fue más ágil. Vélez a los 3’ llegó con peligro. Pensando en los de arriba, uno que vio a Matos, es muy flojo lo de Vombergar bajando pelotas y ganando de espaldas entre los centrales. Al punto que después de que lo amonestaran tras perder una pelota, lo sacó y le dio a Peralta, el colombiana nuevo, desde los 18’ del segundo tiempo (primera ventana). La actitud de los segundos tiempos es más agresiva. Segunda ventana: Nery por Reali cuando faltaban 13’. Peralta quedó muy cortado del resto del equipo. Supuse que el último cambio lo iba a liberar a Cuello con Tripichio a la derecha, pero no fue así. San Lorenzo pobló la zona media por delante de los cuatro del fondo. Braida otra vez fue de lo mejor, pero esto parece invalidar el sector derecho. San Lorenzo fue impreciso a un nivel insospechado: pases mal dados de 3 metros de distancia. Orlando Gill se vistió de Torrico para tapar un mano a mano que Pitu regaló ante el oficio de Romero, cosa que ya le pasó ante Talleres (le faltan unos centímetros para central).
Vélez no había hecho goles hasta acá y ahí sigue. San Lorenzo llegaba con su arco en cero y también lo mantuvo. El equipo está en formación y sigue sumando. Yo creo que a hoy tenemos más puntos de los que todos pensábamos.